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Descargando conciencia...  

Posted by La voz silenciada in ,

No sé aún bien del todo que me ha traído hoy a escribir. Supongo que ese trocito de conciencia que me remuerde por no actualizar el blog más a menudo. Me encantaría ser disciplinado, tener esos mismos hábitos de constancia y trabajo diario que intento conseguir en otros... Pero como de costumbre ando metido en más proyectos, aficiones y cuitas de las que puedo acometer de forma constante. Quizás el secreto de los blogs sea hacer lo que estoy haciendo ahora, escribir así, sin pararme a pensar sobre qué, dejando que la mano pasee por el teclado trasladando lo que me pasa por la cabeza. Al fin y al cabo, es lo que parece que hace mucha gente. Hay que olvidarse de la excelencia. Al menos en lo que no se refiere a los asuntos profesionales. Centrarse en disfrutar del camino. Sigo leyendo, menos de lo que me gustaría, pero más que hace unos años. Ahora mismo he aparcado las aventuras de Vlad Taltos para meterme en el Cineclub. Cuando lo acabe, si me acuerdo, lo comento. No es una promesa.

Era domingo  

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Hace diez años, hoy era domingo. Un domingo frío, pero con el cielo despejado. Un domingo de luna nueva. ¿Cómo estoy tan seguro? Fácil. Ella llegó ese día, más o menos a esta hora. Ella, que hace que cada mañana haya una pequeña sonrisa en mi cara. Ella, que hace que cada noche haya un beso en mi frente, o en mi mejilla. Ella, que consigue que cualquier adversidad no sea sino un desafío. Ella, que me quiere pese a lo gruñón y cascarrabias que puedo llegar a ser.



Gracias por estos diez años, txiki. Y que sean cien más los que te llenen de toda la felicidad que te mereces. Aunque no te lo diga tan a menudo como te mereces, me hace enormemente feliz tener la suerte de que seas mi hija.

Noche de Reyes  

Posted by La voz silenciada in ,

Esta noche es la Noche de Reyes. Esa noche en la que tantos niños se acuestan con la ilusión de esperar qué aparecerá por la mañana, qué regalos habrá. Las sonrisas de sus caras son lo más mágico, el mejor regalo de ese día.



Sin embargo, muchos otros no pueden vivir esa sensación, esa ilusión, esa sonrisa. Por todos ellos, hay gente que se dedica a ayudar. Incluso a Ayudar Jugando. Y por ellos es que esta noche me vestiré la túnica, me ceñiré la corona, sufriré la barba y pasearé por Innisfree hasta la hora que convenga repartiendo lo que han conseguido esa maravillosa gente del GJP de Innisfree y su Un nen, una joguina.



¿Mi regalo para esta noche? Cada una de las sonrisas que veo cuando nos abren la puerta de su casa y cada uno de esos chavales ven aparecer a Baltasar, a Melchor o a Gaspar.



Y es que sigo peleando por la sonrisa de un niño...

Estar hecho caldo  

Posted by La voz silenciada in ,

Hoy, mientras fregaba la olla en la que ayer tuvimos cociendo durante sus buenas cuatro horas un caldo de esos que nos encantan en casa, se me ha ido la olla. Y no la que tenía entre las manos con el estropajo, sino la otra. Y me ha dado por pensar en esa expresión tan típica: "Estar hecho caldo". La usamos para referirnos a estar completamente destrozado, agotado, sin apenas fuerzas para nada más... És lógico, si uno mira las verduras y la carne después de todas esas horas de cocción, todo bien desecho y bien reblandecido, tanto que se desmenuzan al sacarlos de la olla, se entiende perfectamente a qué viene esa expresión.



Pero claro, ahí ha sido donde se me ha ido la olla (curiosa expresión, tal vez algún día deba investigarla), insisto, la de encima de los hombros, no la que estaba fregando. Y claro, me ha dado por pensar que si bien es cierto que el contenido estaba practicamente deshecho, sin embargo lo que antes era simplemente agua se había convertido en una substancia nueva, que condensaba el resultado de todo ese esfuerzo, de toda ese agotamiento de sus distintos componentes en un caldo delicioso. Tal vez, sólo tal vez, lo de "estar hecho caldo" no sea tan malo, después de todo, si precisamente lo que surge en la mente es precisamente eso, un suculento caldo de ideas, de proyectos, de nuevas sensaciones que hará que haya valido la pena acabar hecho caldo...



En fin, tonterías mías, como de costumbre. Pero para eso está un blog, ¿no?