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Era domingo  

Posted by La voz silenciada in , ,

Hace diez años, hoy era domingo. Un domingo frío, pero con el cielo despejado. Un domingo de luna nueva. ¿Cómo estoy tan seguro? Fácil. Ella llegó ese día, más o menos a esta hora. Ella, que hace que cada mañana haya una pequeña sonrisa en mi cara. Ella, que hace que cada noche haya un beso en mi frente, o en mi mejilla. Ella, que consigue que cualquier adversidad no sea sino un desafío. Ella, que me quiere pese a lo gruñón y cascarrabias que puedo llegar a ser.



Gracias por estos diez años, txiki. Y que sean cien más los que te llenen de toda la felicidad que te mereces. Aunque no te lo diga tan a menudo como te mereces, me hace enormemente feliz tener la suerte de que seas mi hija.

Recuerdos  

Posted by La voz silenciada in , , ,

En ocasiones, un recuerdo te golpea de repente. Sin que llegues a saber de dónde sale o qué lo invoca, te viene a la cabeza una imagen. Y hoy me ha venido él.

Era grande, fuerte, cabezón y con una paciencia casi infinita. Ese casi exceptuaba a una persona. Con Lía su paciencia era directamente infinita. No he visto mayor devoción que la que él sentía por ella. Y a María y a mí nos adoraba, pero cuando andaba Lía de por medio, su mirada dulce, ambarina, la seguía allá donde ella iba.

Ella le correspondía. El primer "nombre" que pronunció, fue el de él. Se quedaba dormida tumbada sobre él, y veías ese enorme corpachón absolutamente inmóvil, con miedo a despertarla. Le arañaba, le retorcía las orejas, se las mordía... y él se limitaba a poner cara de paciencia y sonreír.

Hace unos días, mientras Lía preparaba su carta a los Reyes/Papá Noel, escribió la siguiente frase en esa carta.

"Quiero un peluche de Argos.

Por favor, esto es muy importante. El que tengo se está rompiendo y no quiero olvidarle nunca."

Argos murió hace ya casi 7 años. Ella sólo tenía tres entonces. Pero no le ha olvidado. Y conociéndolo a él, si existe algo más allá de de esa puerta que todos cruzamos algún día, hay un rottweiler de 50 kilos, con una mirada dulce y una sonrisa llena de dientes, esperándola tumbado con la cabeza entre las patas, con esa infinita paciencia suya...




Nota: De momento no he conseguido encontrar ese peluche. Sigo buscando... pero juro que voy a encontrarlo.


Nota posterior: Peluche encontrado justo a tiempo para Reyes. Me siento un poquito más feliz al recordar la cara de Lía al abrir ese paquete...